La Ladrona de Libros




Género: Drama, Juvenil, Familia.

Valoración: 4.5 Lentes.

Autor: Markus Zusak.

Fecha de primera publicación: 2005.

Debo confesar que empecé la lectura con dos prejuicios:

1. Otro libro más de la 2da Guerra Mundial (hasta cuando), así que debe ser una copia diluida del Diario de Ana Frank, del Tambor de Hojalata de Grass y del Lector de Schlink.

2. Debe ser un libro casi de autoayuda facilonga, por su tema de sobrevivir y de viva la vida.

Llegado a la página 100, afortunadamente  ninguno de los anteriores prejuicios me ha quedado en pie. La obra y su autor me han conquistado como lector, y ya viven en mi sus personajes principales: Liesel, Hans y Rudy, y de ayuda o soporte (importantes): Rosa y el judío Max, además de todos los personajes que desfilaran ante sus ojos. 

Si bien es una obra enmarcada en la 2da Guerra, desde el punto de vista de una niña preadolescente alemana (y cuya familia de "acogida" es opositora civil pasiva del régimen nazi), la guerra es lo menos relevante de la trama, lo es mucho más el desarrollo de sus personajes, desde el crecimiento, cambios y maduración de la protagonista Liesel, y la relación con su padrastro, con sus vecinos y con el proceso de lectura, para terminar como todo lector insistente: en un intento de escritor.

Si bien la obra no es cursi, ni de autoayuda, sí explora constantemente el aspecto sentimental, creando situaciones y frases donde el lector se pueda sentir identificado, por lo cual, si no ha derramado una lágrima durante toda la novela, usted no la disfrutó. Junto a la lágrima el autor ha provocado una sonrisa cómplice. Sin hacer mucho drama, ni mucho chiste. Logra crear empatías fuertes con sus personajes, por eso es una obra que transciende el mercado original: juvenil, y lo recomiendo para todas las edades.   

No significa que la obra no tenga algunos detalles particulares que no me gustaron: la muerte como narradora, pero que no explica nada de ella, y que reflexiona de forma muy fácil, es un personaje que creo aporta poco, sin embargo, pensado para jóvenes es un recurso muy inteligente, ya que la misma nos va adelantando a quienes se llevará, y en algunos casos hasta cómo lo hará, así como si fuera un pequeño guiño a una obra de misterio. Aunque en el final toma la voz de esa "superioridad" que le permite admirar a la "raza humana" que está ya algo trillada, la muerte como narradora, nos permite entender para donde va el libro, y recibir las muertes con un poco menos de dramática. 

Un detallazo de la traducción es que mantiene muchas palabras del alemán, así que términos como Saumensch o Saukerl, seguidos de su explicación al castellano.

Otro elemento relevante es el uso de "novelas" e imágenes dentro de la trama. Incluso, la "re-escritura" del libro de Hitler por parte de un judío, es un punto interesante.

Es una obra que afecta mucho, ya que la muerte ronda cada página y no solo como narradora. Pero, también existe una broma o una situación que logra permitir que la superes y sigas, tal cual es la vida misma.

No sea  Saukerl, léalo, verá que es una buena novela.

 En fin, La Ladrona de Libros, es de ligera lectura pero de profundidad sentimental, así que lo recomiendo ampliamente como regalo ideal para una adolescente que le guste la lectura. Y, para sus padres.

 A los mayores, le recomiendo lea este con un poco de paciencia, luego verá como fácilmente fluye una hermosa novela de sobrevivencia, que nos habla de lo efímero de la vida y lo largo de los recuerdos.

Un libro 5/5 en especial para regalar. El público ideal sería femenino, y más si tiene entre 13 hasta 99. Se lo van a agradecer mucho.

Como siempre, dejo el enlace para ver la reseña en vídeo: La Ladrona de Libros.


Lolita




Género: Drama - Erótico - Humor

Valoración: 5 lentes.

Autor: Vladimir Nabokov

Año de primera publicación: 1955



"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.ta.

Era Lo, sencillamente, Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita".

Vamos, que es un comienzo poético,  como casi toda la narración de esta novela.

Lo confieso, y me da un poco de culpa: Lolita está en mi top 5 de libros universales (o esos que uno se llevaría a una isla en caso de quedar naufrago).

Es una obra hermosa y horrible al mismo tiempo, ya que todos sus personajes: Humbert Humbert, Lolita, Charlotte Haze y Clare Quilty, son egoísta o más cercanos al concepto de hedonismo (viven por lo que les causa placer), mientras el amor (desde un punto de vista romántico), es precisamente parte de un sacrificio sin esperar nada o mucho a cambio, eres feliz en la felicidad de otro.

Por eso: una obra sobre un pederasta que termina siendo un justiciero de la razón y del romanticismo, a pesar de uno saber que es un loco abusador y paranoide, termina dejando sin armas morales al lector.

Pero: ¿de qué trata?.

Del amor, del amor juvenil, de las obsesiones de un adulto, de la lujuria, de lo indebido, de lo prohibido, de lo material, de lo culto, de lo egoísta.

En sí, son las memorias de Humbert Humbert, que al momento de escribirlas tiene más de 40 años y enfrenta cárcel, sin embargo al momento de su publicación teórica (1952) ha muerto por trombosis, al igual que Lolita, aunque ella, dando a luz (hay un momento donde Humbert morbosamente fantasea con tener una "fabrica de nínfulas", pero eso se lo dejo al lector que lo descubra), todo esto se encuentra en el prólogo hecho por otro personaje imaginario de Nabokov, que nada tendría que envidiarle a uno de carne y hueso, por lo real que parece su descripción previa de estas "memorias".

En general, comienza Humbert justificando su obsesión con las "nínfulas" (niña que tienen un poder de seducción, pero que muchas veces ellas mismas no lo saben, y pueden pasar por coquetas)  por una novia que murió en una edad muy joven (Annabel), dejando frustrado su deseo en aquella época. Eso no es óbice para que continúe otras relaciones "normales" con mujeres de su edad, y una que otra prostituta, donde describe su primer matrimonio y su "pasantía" europea.

Una vez terminada esta parte, y llegando a los Estados Unidos como profesor de poesía francesa, empieza el azar a jugar con este personaje: por azar llega a la casa de Charlotte, madre de Lolita, para alquilar una habitación. Enamorado de Lolita se casa con su madre, para mantenerla cerca, pero esta es enviada a un campamento de vacaciones. Charlotte descubre el diario de Humbert, donde esta la prueba de su obsesión por Lo, y cuando sale para enviar cartas explicando esto a sus amigos y molesta, por azar es atropellada por un carro. Fin de la primera parte.

Luego, la búsqueda de Lo, la vida como amante de su padrasto, que dicho así es repulsivo, pero Humbert nos explica varias veces que tanto en la historia como en la literatura, se casan personas ilustres y cultas (como él mismo es) incluso con niñas de 9 años, o 12 años, y no es considerado malo (en este punto hago un aparte, mi abuela nacida a principios del siglo pasado, se casó con 14 años).

Aún así, él sabe que no esta haciendo bien. El temor a perderlo todo, lo hace cada vez más opresivo con Lo, por lo cual termina perdiéndola.

Leer Lolita es entrar en una ventana donde sólo tenemos la visión culta y algo cínica, con sentimiento de culpa (fíjese el parecido entre el apellido de Quilty, con Guilty -culpable en ingles-) de Humbert Humbert, donde si bien se confiesa como un personaje que hay que rechazar, mientras más leen: "Lolita", menos de malo le verán a Humbert Humbert, pero no logra tampoco tener mucho de bueno, en un medio donde otros tambien tienen esa condición, quedando como el peor parado el pederasta Clare Quilty, dramaturgo norteamericano. Y no muy lejos, la Sra. Charlotte.

La novela tiene muchos giros hacia el humor, mucho de erotismo (nada de pornografía) y algo de drama.

Todos sus personajes sólo piensan en ellos mismo, salvo el protagonista, que piensa en el amor. Uno perverso, pero puro dentro de lo impuro si acaso.

Por eso, y haciendo un guiño muy inteligente el autor de esta obra, nombra a un hotel "especial" como: El cazador encantado (dejando a libre albedrío, que significa ese "encantamiento"), dejándonos un sabor dual: no podemos condenar a Humbert Humbert, porque no es el lobo feroz que pensamos, y Lolita tampoco es una mansa caperucita. Es una vuelta de tuerca a todo lo que creemos en este sentido.

Antes de terminar, y con esa sensación dual que me deja volver a leer esta imprescindible novela, sólo dejo un pequeño dialogo, para no olvidar de que se trata:

"Oye , Lo. Aclaremos esto de una vez por todas. Prácticamente, soy tu padre. Siento gran ternura por ti. En ausencia de tu madre, soy responsable de tu bienestar. No somos ricos, y mientras viajemos, estaremos obligados a... Tendremos que andar juntos bastante tiempo. Dos personas que comparten un cuarto inician inevitablemente una especie de ... cómo diré... una especie de... 

-La palabra es incesto- dice Lo". 

En fin, es una novela para leer y releer varias veces, dejando los prejuicios a un lado.

Si quieres ver la reseña en versión audiovisual, te dejo el enlace: Lolita (reseña)


5 Poemas para el Día de las Madres Recomendados


El Día de las Madres siempre es una fecha especial, por lo cual comparto una selección tomando diferentes puntos de vista: el de la madre hacia su hijo (Gabriela Mistral y Vicente Balaguet), el del poeta a su madre (Andres Eloy Blanco  y Guillermo Aguirre y Fierro) y uno dedicado a las abuelas (José Asunción Silva).
En la versión audiovisual (que invito a ver a través de este enlace: ), los poemas largos no se leen completos, por ello, se colocan en negrillas las partes leídas.
1. Apegado a mí. De Gabriela Mistral.
Velloncito de mi carne, 
que en mis entrañas tejí, 
velloncito friolento, 
¡duérmete apegado a mí! 
La perdiz duerme en el trébol 
escuchándole latir: 
no te turben mis alientos, 
¡duérmete apegado a mí! 
Hierbecita temblorosa 
asombrada de vivir, 
no te sueltes de mi pecho: 
¡duérmete apegado a mí! 
Yo que todo lo he perdido 
ahora tiemblo hasta al dormir. 
No resbales de mi brazo: 
¡duérmete apegado a mí!
2. Balada Catalana. Vicente Balaguet
Rugiente pasión ardía
en el alma del doncel;
fuera de Ella nada había
en el mundo para él.
Lo que a tu capricho cuadre
- dijo a su amada -- lo haré,
si las joyas de mi madre
me pides, te las daré!
Y ella, infame como hermosa,
dijo en horrible fruición:
- ¡Sus joyas? ¡Son poca cosa!
¡Yo quiera su corazón!
En fuego impuro él ardiendo
hacia su madre corrió
y al punto su pecho abriendo
el corazón le arrancó.
Tan presuroso volvía
la horrible ofrenda a llevar,
que, tropenzando en la vía,
fué por el suelo a rodar.
Y brotó un acento blando
del corazón maternal
al ingrato preguntando:
Hijo, ¡No te has hecho mal?
3. Las uvas del tiempo de Andres Eloy Blanco
Madre: esta noche se nos muere un año.
En esta ciudad grande, todos están de fiesta;
zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!;
claro, como todos tienen su madre cerca...
¡Yo estoy tan solo, madre,
tan solo!; pero miento, que ojalá lo estuviera;
estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año
pasado que se queda.
Si vieras, si escucharas esta alboroto: hay hombres
vestidos de locura, con cacerolas viejas,
tambores de sartenes,
cencerros y cornetas;
el hálito canalla
de las mujeres ebrias;
el diablo, con diez latas prendidas en el rabo,
anda por esas calles inventando piruetas,
y por esta balumba en que da brincos
la gran ciudad histérica,
mi soledad y tu recuerdo, madre,
marchan como dos penas.
 
Esta es la noche en que todos se ponen
en los ojos la venda,
para olvidar que hay alguien cerrando un libro,
para no ver la periódica liquidación de cuentas,
donde van las partidas al Haber de la Muerte,
por lo que viene y por lo que se queda,
porque no lo sufrimos se ha perdido
y lo gozado ayer es una perdida.
 
Aquí es de la tradición que en esta noche,
cuando el reloj anuncia que el Año Nuevo llega,
todos los hombres coman, al compas de las horas,
las doce uvas de la Noche Vieja.
Pero aquí no se abrazan ni gritan: ¡FELIZ AÑO!,
como en los pueblos de mi tierra;
en este gozo hay menos caridad; la alegría
de cada cual va sola, y la tristeza
del que está al margen del tumulto acusa
lo inevitable de la casa ajena.

¡Oh nuestras plazas, donde van las gentes,
sin conocerse, con la buena nueva!
Las manos que se buscan con la efusión unánime
de ser hormigas de la misma cueva;
y al hombre que está solo, bajo un árbol,
le dicen cosas de honda fortaleza:
«¡Venid compadre, que las horas pasan;
pero aprendamos a pasar con ellas!»
Y el cañonazo en la Planicie,
y el himno nacional desde la iglesia,
y el amigo que viene a saludarnos:
«feliz año, señores», y los criados que llegan
a recibir en nuestros brazos
el amor de la casa buena.
Y el beso familiar a medianoche:
«La bendición, mi madre»
«Que el Señor la proteja...»
Y después, en el claro comedor, la familia
congregada para la cena,
con dos amigos íntimos, y tú, madre, a mi lado,
y mi padre, algo triste, presidiendo la mesa.
¡Madre, cómo son ácidas
las uvas de la ausencia!
¡Mi casona oriental! Aquella casa
con claustros coloniales, portón y enredaderas,
el molino de viento y los granados,
los grandes libros de la biblioteca
—mis libros preferidos: tres tomos con imágenes
que hablaban de los reinos de la Naturaleza—.
Al lado, el gran corral, donde parece
que hay dinero enterrado desde la Independencia;
el corral con guayabos y almendros,
el corral con peonías y cerezas
y el gran parral que daba todo el año
uvas más dulces que la miel de las abejas.
Bajo el parral hay un estanque;
un baño en ese estanque sabe a Grecia;
del verde artesonado, las uvas en racimos,
tan bajas, que del agua se podría cogerlas,
y mientras en los labios se desangra la uva,
los pies hacen saltar el agua fresca.
Cuando llegaba la sazón tenía
cada racimo un capuchón de tela,
para salvarlo de la gula
de las avispas negras,
y tenían entonces
una gracia invernal las uvas nuestras,
arrebujadas en sus talas blancas,
sordas a la canción de las abejas...
Y ahora, madre, que tan sólo tengo
las doce uvas de la Noche Vieja,
hoy que exprimo las uvas de los meses
sobre el recuerdo de la viña seca,
siento que toda la acidez del mundo
se está metiendo en ella,
porque tienen el ácido de lo que fue dulzura
las uvas de la ausencia.
Y ahora me pregunto:
¿Por qué razón estoy yo aquí? ¿Qué fuerza pudo
más que tu amor, que me llevaba
a la dulce aninomia de tu puerta?
¡Oh miserable vara que nos mides!
¡El Renombre, la Gloria..., pobre cosa pequeña!
¡Cuando dejé mi casa para buscar la Gloria,
cómo olvidé la Gloria que me dejaba en ella!
Y esta es la lucha ante los hombres malos
y ante las almas buenas;
yo soy un hombre a solas en busca de un camino.
¿Dónde hallaré camino mejor que la vereda
que a ti me lleva, madre; la verdad que corta
por los campos frutales, pintada de hojas secas,
siempre recién llovida,
con pájaros del trópico, con muchachas de la aldea,
hombres que dicen: «Buenos días, niño»,
y el queso que me guardas siempre para merienda?
Esa es la Gloria, madre, para un hombre
que se llamó fray Luis y era poeta.
¡Oh mi casa sin cítricos, mi casa donde puede
mi poesía andar como una reina!
¿Qué sabes tú de formas y doctrinas,
de metros y de escuela?
Tú eres mi madre, que me dices siempre
que son hermosos todos mis poemas;
para ti, soy grande; cuando dices mis versos,
yo no sé si los dices o los rezas...
¡Y mientras exprimimos en las uvas del Tiempo
toda una vida absurda, la promesa
de vernos otra vez se va alargando,
y el momento de irnos está cerca,
y no pensamos que se pierde todo!
¡Por eso en esta noche, mientras pasa la fiesta
y en la última uva libo la última gota
del año que se aleja,
pienso en que tienes todavía, madre,
retazos de carbón en la cabeza,
y ojos tan bellos que por mí regaron
su clara pleamar en tus ojeras,
y manos pulcras, y esbeltez de talle,
donde hay la gracia de la espiga nueva;
que eres hermosa, madre, todavía,
y yo estoy loco por estar de vuelta,
porque tú eres la Gloria de mis años
y no quiero volver cuando estés vieja!...
Uvas del Tiempo que mi ser escancia
en el recuerdo de la viña seca,
¡cómo me pierdo, madre, en los caminos
hacia la devoción de tu vereda!
Y en esta algarabía de la ciudad borracha,
donde va mi emoción sin compañera,
mientras los hombres comen las uvas de los meses,
yo me acojo al recuerdo como un niño a una puerta.
Mi labio está bebiendo de tu seno,
que es el racimo de la parra buena,
el buen racimo que exprimí en el día
sin hora y sin reloj de mi inconsciencia.
Madre, esta noche se nos muere un año;
todos estos señores tienen su madre cerca,
y al lado mío mi tristeza muda
tiene el dolor de una muchacha muerta...
Y vino toda la acidez del mundo
a destilar sus doce gotas trémulas,
cuando cayeron sobre mi silencio
las doce uvas de la Noche Vieja.

4. El Brindis del Bohemio de Guillermo Aguirre y Fierro
En torno de una mesa de cantina,
una noche de invierno,
regocijadamente departían
seis alegres bohemios.
 
Los ecos de sus risas escapaban
y de aquel barrio quieto
iban a interrumpir el imponente
y profundo silencio.El humo de olorosos cigarrillos
en espirales se elevaba al cielo,
simbolizando al resolverse en nada,
la vida de los sueños.Pero en todos los labios había risas,
inspiración en todos los cerebros,
y, repartidas en la mesa, copas
pletóricas de ron, whisky o ajenjo.Era curioso ver aquel conjunto,
aquel grupo bohemio,
del que brotaba la palabra chusca,
la que vierte veneno,
lo mismo que, melosa y delicada,
la música de un verso.A cada nueva libación, las penas
hallábanse más lejos del grupo,
y nueva inspiración llegaba
a todos los cerebros,
con el idilio roto que venía
en alas del recuerdo.
Olvidaba decir que aquella noche,
aquel grupo bohemio
celebraba entre risas, libaciones,
chascarrillos y versos,
la agonía de un año que amarguras
dejó en todos los pechos,
y la llegada, consecuencia lógica,
del “Feliz Año Nuevo”...
Una voz varonil dijo de pronto:
—Las doce, compañeros;
Digamos el “requiéscat” por el año
que ha pasado a formar entre los muertos.
¡Brindemos por el año que comienza!
Porque nos traiga ensueños;
porque no sea su equipaje un cúmulo
de amargos desconsuelos...
—Brindo, dijo otra voz, por la esperanza
que a la vida nos lanza,
de vencer los rigores del destino,
por la esperanza, nuestra dulce amiga,
que las penas mitiga
y convierte en vergel nuestro camino.
Brindo porque ya hubiese a mi existencia
puesto fin con violencia
esgrimiendo en mi frente mi venganza;
si en mi cielo de tul limpio y divino
no alumbrara mi sino
una pálida estrella: Mi esperanza.
—¡Bravo! Dijeron todos, inspirado
esta noche has estado
y hablaste bueno, breve y sustancioso.
El turno es de Raúl; alce su copa
Y brinde por... Europa,
Ya que su extranjerismo es delicioso...
—Bebo y brindo, clamó el interpelado;
brindo por mi pasado,
que fue de luz, de amor y de alegría,
y en el que hubo mujeres seductoras
y frentes soñadoras
que se juntaron con la frente mía...
Brindo por el ayer que en la amargura
que hoy cubre de negrura
mi corazón, esparce sus consuelos
trayendo hasta mi mente las dulzuras
de goces, de ternuras,
de dichas, de deliquios, de desvelos.
—Yo brindo, dijo Juan, porque en mi mente
brote un torrente
de inspiración divina y seductora,
porque vibre en las cuerdas de mi lira
el verso que suspira,
que sonríe, que canta y que enamora.
Brindo porque mis versos cual saetas
Lleguen hasta las grietas
Formadas de metal y de granito
Del corazón de la mujer ingrata
Que a desdenes me mata...
¡pero que tiene un cuerpo muy bonito!
Porque a su corazón llegue mi canto,
porque enjuguen mi llanto
sus manos que me causan embelesos;
porque con creces mi pasión me pague...
¡vamos!, porque me embriague
con el divino néctar de sus besos.
Siguió la tempestad de frases vanas,
de aquellas tan humanas
que hallan en todas partes acomodo,
y en cada frase de entusiasmo ardiente,
hubo ovación creciente,
y libaciones y reír y todo.
Se brindó por la Patria, por las flores,
por los castos amores
que hacen un valladar de una ventana,
y por esas pasiones voluptuosas
que el fango del placer llena de rosas
y hacen de la mujer la cortesana.
Sólo faltaba un brindis, el de Arturo.
El del bohemio puro,
De noble corazón y gran cabeza;
Aquél que sin ambages declaraba
Que solo ambicionaba
Robarle inspiración a la tristeza.
Por todos estrechado, alzó la copa
Frente a la alegre tropa
Desbordante de risas y de contento;
Los inundó en la luz de una mirada,
Sacudió su melena alborotada
Y dijo así, con inspirado acento:
—Brindo por la mujer, mas no por ésa
en la que halláis consuelo en la tristeza,
rescoldo del placer ¡desventurados!;
no por esa que os brinda sus hechizos
cuando besáis sus rizos
artificiosamente perfumados.
Yo no brindo por ella, compañeros,
siento por esta vez no complaceros.
Brindo por la mujer, pero por una,
por la que me brindó sus embelesos
y me envolvió en sus besos:
por la mujer que me arrulló en la cuna.
Por la mujer que me enseño de niño
lo que vale el cariño
exquisito, profundo y verdadero;
por la mujer que me arrulló en sus brazos
y que me dio en pedazos,
uno por uno, el corazón entero.
¡Por mi Madre! Bohemios, por la anciana
que piensa en el mañana
como en algo muy dulce y muy deseado,
porque sueña tal vez, que mi destino
me señala el camino
por el que volveré pronto a su lado.
Por la anciana adorada y bendecida,
por la que con su sangre me dio vida,
y ternura y cariño;
por la que fue la luz del alma mía,
y lloró de alegría,
sintiendo mi cabeza en su corpiño.
Por esa brindo yo, dejad que llore,
que en lágrimas desflore
esta pena letal que me asesina;
dejad que brinde por mi madre ausente,
por la que llora y siente
que mi ausencia es un fuego que calcina.
Por la anciana infeliz que sufre y llora
y que del cielo implora
que vuelva yo muy pronto a estar con ella;
por mi Madre, bohemios, que es dulzura
vertida en mi amargura
y en esta noche de mi vida, estrella...
El bohemio calló; ningún acento
profanó el sentimiento
nacido del dolor y la ternura,
y pareció que sobre aquel ambiente
flotaba inmensamente
un poema de amor y de amargura.
5. Los Maderos de San Juan de José Asunción Silva
¡Aserrín!¡Aserrán!
Los maderos de San Juan,
piden queso, piden pan,
los de Roque
alfandoque,
los de Rique
alfeñique
¡Los de triqui,
triqui, tran!
Y en las rodillas duras y firmes de la Abuela,
con movimiento rítmico se balancea el niño
y ambos agitados y trémulos están;
la abuela le sonríe con maternal cariño
mas cruza por su espíritu como un temor extraño
por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño
los días ignorados del nieto guardarán.
Los maderos de San Juan
piden queso, piden pan.
¡Triqui, triqui,
triqui, tran!
Esas arrugas hondas recuerdan una historia
de sufrimientos largos y silenciosa angustia
y sus cabellos, blancos, como la nieve, están.
De un gran dolor el sello marcó la frente mustia
y son sus ojos turbios espejos que empañaron
los años, y que ha tiempos, las formas reflejaron
de cosas y seres que nunca volverán.
Los de Roque, alfandoque
¡Triqui, triqui, triqui, tran!
Mañana cuando duerma la Anciana, yerta y muda,
lejos del mundo vivo, bajo la oscura tierra,
donde otros, en la sombra, desde hace tiempo están,
del nieto a la memoria, con grave son que encierra
todo el poema triste de la remota infancia
cruzando por las sombras del tiempo y la distancia,
¡de aquella voz querida las notas vibrarán!
Los de Rique, alfeñique
¡Triqui, triqui, triqui, tran!
Y en tanto en las rodillas cansadas de la Abuela
con movimiento rítmico se balancea el niño
y ambos conmovidos y trémulos están,
la Abuela se sonríe con maternal cariño
mas cruza por su espíritu como un temor extraño
por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño
los días ignorados del nieto guardarán.
¡Aserrín!
¡Aserrán!
Los maderos de San Juan
piden queso, piden pan,
los de Roque
alfandoque
los de Rique
alfeñique
¡triqui, triqui, triqui, tran!
¡triqui, triqui, triqui, tran!
Feliz Día de la Madre!
PD: Dejo el enlace de la reseña en vídeo: 5 poemas para el Día de las Madres Recomendados!.


Aura




Género: Magia, Suspenso, Amor.

Valoración: 5 Lentes.

Autor: Carlos Fuentes.

Fecha de primera publicación: 1962.

Es una novela corta (muy corta, menos de 70 páginas) sobre el amor, pero del amor a las imágenes que hacemos del otro y no a la realidad o la rutina de la vida, sino a la ensoñación y al deseo.

Consuelo ama y desea la memoria del General Llorente y Felipe ama y desea a la imagen de Aura. Ambos pueden ser felices en un hogar lleno de sombras y de tradición, como si fuera el propio México, en el sentido de conservar una parte muy vieja en medio de la modernidad. 

Obviamente, está ambientada en México y confronta al país de la época (1962) con su propia historia repleta de tradiciones, brujerías, modelos de conducta y guerra (1867).

Un elemento que hace a esta novela especial, es que está narrada en segunda persona: "tu lees, tu entras", algo muy poco usado en la literatura en general.

Los protagonistas son cuatro:

1. Consuelo: Es una señora muy mayor, tanto que el protagonista estima que tiene 109 años, precisamente por su edad tiene poca movilidad y pasa la mayor parte del tiempo encerrada en su cuarto y en reposo sobre su cama. Ella busca a un historiador para poder ordenar y publicar las memorias de su fallecido esposo, el General Llorente.

2. Felipe Montero: El joven idealista y protagonista de esta extraña y bizarra historia de amor. Como rasgos particulares, habla francés y es historiador. Además de necesitado de un buen trabajo.

3. Aura: La sobrina de la señora Consuelo. Es una mujer hermosa, tímida y esquiva. Tiene unos ojos verdes y normalmente usa vestidos de ese mismo color. También, según infiere Felipe, es rehén de la tía, ya que no la permite salir de la casa.

4. La Casa: La cantidad de descripción de la casa como si tratara de que el lector se la aprendiera para caminar por ella con los ojos cerrados y el uso de las luces y sombras en su descripción (además de la practica totalidad del desarrollo de la trama sucede en ella), hace que la estructura de la casa, sea parte de los protagonista en esta historia.

Si te gusta el suspenso y un poco de terror, junto a una trama romántica sobre la eternidad de las promesas y el amor, está obra es para tí, que seguro la leerás varias veces en tu vida, y con mucho placer.

Si deseas ver la reseña en vídeo  en Youtube:


5 cuentos del Gabo (Gabriel García Marquez) recomendados




En honor a Gabriel Garcia Marquez, premio nobel de literatura, y en función de su reciente fallecimiento (17 de abril del 2014), hago una selección de sus cinco mejores cuentos (entendiendo siempre que es mi gusto personal la medida), publicados dentro de su obra: 12 cuentos peregrinos (1992), obra sobre la cual el propio autor confiesa:  "Creo haber logrado así el libro de cuentos más próximo al que siempre quise escribir".

 Así, empezamos con orden del mejor hacia los buenos (nunca malos) selección de cuentos escritos por el Gabo:

1. El rastro de tu sangre en la nieve.

El mejor cuento de dicha obra, porque pone en relieve la diferencia de nuestra visión de la vida (los latinoamericanos), donde el sentimiento muchas veces nubla la razón, y la diferencia esencial con los europeos más desarrollados, donde la norma y el sentido común priva sobre lo demás.

En el marco de una luna de miel europea luego de un matrimonio en Cartagena de Indias, , Billy Sanchez y Nena Daconte, integrantes de familias importantes colombianas, tiene un percance, en el cual Nena Daconte tiene una cortada, por la cual se va desangrando rumbo a París y deben llevarla a un hospital en Francia.

Billy no sabe comunicarse en francés y es su primera vez en Europa, por lo cual, tampoco entiende muy bien sus costumbres, así que una vez que ingresa Nena a la clínica, queda prácticamente incapacitado para comunicarse.

Debo decir que este cuento se ha convertido en una de mis pesadillas más recurrentes, que es la de impedir que pueda ver a mis familiares en un hospital, por una norma sin sentido para mí. Entiendo que sólo pueda estar uno en el cuarto, en todo tiempo, y con capacidad de verlo aunque sea a través de un espejo. Nunca entenderé un sistema de salud que piense que sin la presencia de los seres queridos alguien pueda mejorar.

El Gabo lo resume cuando el Embajador colombiano en París dice: "Entendió la ansiedad de Billy Sánchez, pero le recordó, sin perder la dulzura, que estaban en un país civilizado cuyas normas estrictas se fundaban en los criterios más antiguos y sabios, al contrario de las Américas bárbaras, donde bastaba con sobornar al portero para entrar en los hospitales. «No, mi querido joven», le dijo. No había más remedio que someterse al imperio de la razón, y esperar hasta el martes"

El valor familia va por encima del cumplimiento de horarios o normas y eso, es parte del concepto de la cultura latinoamericana que el Gabo supo exponer en este triste e impactante cuento.

2. El verano feliz de la señora Forbes

Narrada desde el punto de vista de un niño caribeño, conoce durante una estancia en Sicilia la diferencia entre la disciplina y el arte alemán, al arte de vivir italiano. Uno logra obediencia y el otro, deseo. Ambos mundos están listos para encontrarse. Y tal vez, como una metáfora adobada con referencias a la mitología clásica griega, crea una tragedia con referencias a la irresistible vida de la costa mediterránea.

Y sobre la importancia de no tratar de ser una mala copia de nuestros orígenes, sino de entenderlos con nuestro propio acento:

"La decisión de contratar una institutriz alemana sólo podía ocurrírsele a mi padre, que era un escritor del Caribe con más ínfulas que talento. Deslumbrado por las cenizas de las glorias de Europa, siempre pareció demasiado ansioso por hacerse perdonar su origen, tanto en los libros como en la vida real, y se había impuesto la fantasía de que no quedara en sus hijos ningún vestigio de su propio pasado. Mi madre siguió siendo siempre tan humilde como lo había sido de maestra errante en la alta Guajira, y nunca se imaginó que su marido pudiera concebir una idea que no fuera providencial. De modo que ninguno de los dos debió preguntarse con el corazón cómo iba a ser nuestra vida con una sargenta de Dortmund, empeñada en inculcarnos a la fuerza los hábitos más rancios de la sociedad europea, mientras ellos participaban con cuarenta escritores de moda en un crucero cultural de cinco semanas por las islas del mar Egeo".

3. La Santa

Describe dos personajes tan reales, que se hacen increíbles: Margarito Duarte y la propia Roma de los recuerdos del narrador.

Margarito Duarte lleva al cuerpo incorrupto de su hija a Roma, con la esperanza que el Vaticano la reconozca como una prueba de santidad, ya que la niña tenía once años de enterrada y estaba como si estuviera viva, con las flores en su mano, igualmente en perfecto estado.

Sin embargo, choca permanentemente con la burocracia eclesiástica, y el cuento discurre por su capacidad de soportar estoicamente el martirio, de continuar con su trabajo hasta lograr su objetivo. Deja un poco de aire de Sísifo, pero con costumbres de andino, junto a la descripción de una Roma donde los tenores y los pájaros cantores son los sonidos naturales de sus barrios.

Una de los mejores párrafos, nos explica lo inverosímil que a veces resulta la vida, que cuesta ser creída en la ficción:

"Miró a la santa en silencio por dos o tres minutos, cerró la caja él mismo, y sin decir nada condujo a Margarito hacia la puerta, como a un niño que diera sus primeros pasos. Lo despidió con unas palmaditas en la espalda. «Gracias, hijo, muchas gracias», le dijo. «Y que Dios te acompañe en tu lucha». Cuando cerró la puerta se volvió hacia nosotros, y nos dio su veredicto. — No sirve para el cine — dijo—. Nadie lo creería".

Una Roma y un personaje que van quedando en el recuerdo del autor.

4.  Diecisiete ingleses envenenados.

Es la visión de una señora religiosa y costumbrista (de Riohacha, para más señas), llamada Prudencia Linero, que conoce Italia por primera vez, a través del puerto de Napoles, con el fin de cumplir su sueño: conocer al Papa.

Sin embargo, mientras conoce un poco más Italia, se va decepcionando rápidamente de lo que ve, tan lejano a la religión y más cercano a los vicios.

"Luego rodó contra la puerta la mesita de escribir y la poltrona, y puso por último el baúl como una barricada infranqueable contra el horror de aquel país donde ocurrían tantas cosas al mismo tiempo".

El cuento refleja la distancia que existe entre lo que soñamos como Europa y lo que es su vida realmente.

5. Maria Dos Prazeres

Sobre la soledad del emigrante y del viejo, que se siente aún más en medio de una sociedad que también se siente inmigrante en España.

La historia versa sobre una prostituta brasileña entrada en años, en Barcelona (Cataluña),  mientras planifica su entierro y deja en orden todos sus asuntos, a falta de familiares o amigos cercanos. 

El final es esperanzador, y le muestra que mientras se pueda respirar, aún hay vida y oportunidades.

Así: "En aquel instante, María dos Prazeres superó el terror de no tener a nadie que llorara sobre su tumba"

Una pequeña reflexión del Gabo sobre su propia muerte:

El prologo del libro, que per se se puede considerar como otro cuento, aunque autobiográfico, nos narra lo siguiente sobre su propia muerte:

"Soñé que asistía a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne, pero con un ánimo de fiesta. Todos parecíamos dichosos de estar juntos. Y yo más que nadie, por aquella grata oportunidad que me daba la muerte para estar con mis amigos de América Latina, los más antiguos, los más queridos, los que no veía desde hacía más tiempo. Al final de la ceremonia, cuando empezaron a irse, yo intenté acompañarlos, pero uno de ellos me hizo ver con una severidad terminante que para mí se había acabado la fiesta. «Eres el único que no puede irse», me dijo.  Sólo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos".

Gracias, Gabriel, por tantos ratos agradables que nos dejaste en tus obras.

Si quieres ver la versión en vídeo de esta entrada, te dejo el enlace a Youtube:


Como agua para chocolate



Género: Romántico, Costumbrismo Latinoamericano, Realismo Mágico

Valoración: 5 Lentes y el Pica Libro de Oro

Autor: Laura Esquivel

Fecha de primera publicación: 1989.

Esta novela tiene dos características que la hicieron única en su momento: la presencia de recetas reales de tradición mexicana en cada uno de sus doce capítulos y la estructura de folletos mensuales (aunque la historia no tiene una duración de un año, sino todo lo contrario, es teóricamente el desarrollo de toda una vida de tres generaciones de una misma familia, pero presentado en forma de entrega mensual).

La trama versa sobre el amor (único y verdadero), y como este perdura al tiempo y a todas las circunstancias adversas. Sí, sé que esa frase reduce la trama, pero Esquivel logra en una novela muy corta retratar muchísimo más que un amor frustrado, y todo gracias a sus metáforas culinarias, que se descubren como un mundo propio, contextualizado en un México de principios del siglo pasado (1910-1920), con valores familiares rígidos e incluso, logra traer la visión de otra cultura (la norteamericana), para tratar de entender la propia, de forma amena, romántica por una época pasada (a pesar de no coincidir con su visión del mundo), y sobre todo, cercana.

Quien conoció a alguna abuela de la época (nacida entre 1900 al 1925), podrá dar fe de lo cercano a la realidad de su descripción de una vida familiar dentro de una hacienda, igualmente, y esto gracias a un toque de realismo mágico, podrá hacerse eco de la mayoría de las situaciones presentadas en su novela.

Los protagonistas principales son: la época y la cocina, a través de los ojos de Tita, la hija menor de Mamá Elena, la cual tiene la obligación (por tradición familiar) de cuidarla (a su madre) de forma exclusiva (por lo cual no podrá casarse ni tener hijos), lo que le causa un gran pesar, ya que ella se ha enamorado de Pedro.

Pedro, igualmente se ha enamorado y ha ido todo formal a pedirla en matrimonio, lo que Mamá Elena, no consciente y le propone casarse con su otra hija. Pedro acepta, para estar cerca de Tita, aunque dicha decisión condene a tres personas al desamor, la esperanza de estar cerca de la persona amada es suficiente para él.

Hasta acá tienes el comienzo de una historia de amor con muchas posibilidades de catástrofe familiar, pero la cocina, los resultados mágicos y conservar los principios y la moral, como una obligación con uno mismo, por encima de cualquier cosa, hacen que esta historia sea muy diferente a lo una historia de amor, y nos recuerdan, que a veces, los amores madurados por mucho tiempo  la sombra, pueden ser muy incendiarios.

Definitivamente, una lectura muy digerible, bastante más amplia que sólo un aspecto romántico, con destellos de cercanía y de intriga, ya que la suerte de estos amantes platónicos, y el desarrollo del propio México (con tropas, rufianes, revolucionarios, valores familiares y valores de libertad individual), hacen un caldo difícil de resistir.

"Como agua para Chocolate" (que significa agua muy caliente) merece el Pica Libro de Oro, porque además de entretenido, sus recetas se pueden hacer realmente, lo que invita esta novela a hacer, cocinar y probar si en serio, la comida puede tener esos efectos, sobre todo, prueba "Codornices en hojas de rosa", que si funciona, luego me lo agradecerás, salvo que su pareja decida correr desnuda por las calles, y se la lleve un motorizado.

Definitivamente, una lectura para disfrutarla varias veces.

Si deseas ver esta reseña en vídeo, te dejo el enlace: Como Agua Para Chocolate.


5 libros sobre la Independencia de Venezuela recomendados



El 19 de Abril de 1810 es considerado como el primer paso para obtener la Independencia de Venezuela, procesó que incluyó la liberación de cinco países más: Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y Panamá (país que pertenecía a Nueva Granada, para el momento de la independencia), pero que es mucho más complejo que imaginar dos polos: patriotas vs realistas, que presenta la historia aprendida en la Escuela.

Por ello, para entender el proceso iniciado el 19 de abril de 1810 y culminado en 1830, con el final del país llamado: Colombia (que incluía los territorios de Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela actual) y la creación de la República de Venezuela.

Recomiendo estos cinco libros, cada uno refleja una especialidad y a veces, un punto de vista muy diferente entre sí sobre este proceso:

1. Venezuela Heroica de Eduardo Blanco (1881):

De género "novela histórica" es la recreación hiperbólica y nacionalista de algunos capítulos de las batallas (algunas ganadas y otras perdidas), que ha permitido crear en la imaginación de quien lo lea a en héroes y villanos a mártires y verdugos, en carne y hueso, mientras hacen la historia de la nación venezolana.

Es un libro que hace que uno se enamore de esos relatos, y que cuando vea el Castillo de Santa Rosa en la Asunción (Margarita) recuerde lo duro del encierro de Luisa Cáceres de Arismendi estando embarazada o de los jóvenes estudiantes en la Victoria luchando al lado de José Felix Rivas, por no decir que más  de una vez que iba por la Autopista Regional del Centro me acordaba del Capitan Antonio Ricaurte haciendo explotar las armas, convirtiendo una derrota inminente en un triunfo patriota.

Para mí Venezuela Heroica, fue conocer a los próceres de la independencia y la geografía nacional al mismo tiempo, lo que siempre me trae un buen sabor cuando recorro el país.

2. Batallas de Venezuela 1810-1824 de Edgar Esteves Gonzáles (2004):

Es la ampliación de lo aprendido en el libro primero (Venezuela Heroica), sobre las acciones militares de la lucha por la independencia, año por año.

Es la visión militar de la cosa, y a pesar de ser información muy poco desarrollada en la parte humana o social del conflicto, es un esquema muy bien elaborado para entender: el terreno, las fuerzas en conflicto, las decisiones tomadas en el campo de batalla de casi todas las batallas registradas.

El sentido realista y no épico de las luchas fluviales y terrestres para obtener la independencia de Venezuela.

3. Banderas del Rey de Angel Lombardi Boscán (2006):

Este libro es por mucho, la mejor cura para el "nacionalismo" mal entendido, para aquellos que quieren ver el mundo en blanco y negro, patriotas y traidores, o izquierdas y derechas, y versa sobre otros connacionales (en la época, súbditos del reino de España) que por interés, creencias, honor o convicción defendieron y/o muriendo por mantener a la Capitanía de Venezuela bajo el manto español.

Para los que no lo sepan, las provincias de Coro y Maracaibo, fueron hasta bien entrada la guerra de independencia, plazas seguras realistas, y entender todo lo que pensaron y vivieron sus pobladores nos permite entender mejor el proceso, quitando un terrible velo, que la historia "patria" a puesto en los "otros", minimizándolos hasta casi exterminarlos de nuestra historia nacional, y eso nos ha hecho tanto daño, que hoy podemos sentirlo en carne propia, como política de Estado.

Si quiere usted conocer un poco de historia, tenga este libro como lectura obligada, sobre cualquier otro.

 4. Lanzas Coloradas de Arturo Uslar Pietri (1931)

La mejor novela histórica para comprender la guerra de independencia en Venezuela, ya que abarca la forma de vida de todos los estratos sociales y como este factor cambia las reglas de la sociedad, llevándoselos a todos por delante: entusiastas, interesados e indiferentes.

Para más sobre este libro, te recomiendo acceder a mi reseña sobre Las Lanzas Coloradas.

5. Repúblicas en Armas de Clément Thibaud (2003).

Creo que es el libro más completo sobre el tema que he leído hasta el día de hoy, ya que abandona el tono heroico militarista tan propio de la historia patria, para analizarlo todo en conjunto, desde la política, la economía, las batallas, la diplomacia, la población que no entró a la batalla.

Es el resumen más completo de la lectura de los cuatro libros anteriores, aunque recomiendo hacerlo en dicho orden, y no saltarse al postre, para disfrutar y comprender mejor, sobre que hizo que nos convirtiéramos en nación, y  como la historia es un hecho social con raíces más profundas que los lemas políticos nos han hecho creer.

Por ello, cierro este artículo con una frase del libertador: "Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción". Simón Bolívar.

Para ver la versión en vídeo: